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José Naranjo: un Premio Canarias que jugaba con un atlas

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FOTO: Sylvain Cherkaoui
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Ha llovido desde que su madre le sentara junto a sus hermanos Olivia y Pedro para enseñarles a leer. Han llovido años y reconocimientos como el que le ha traído a Gran Canaria, su isla natal, en esta ocasión. Sólo tiene una hora para la entrevista pero con veinte minutos es suficiente para aprender de José Naranjo acerca del oficio del periodismo y de la vida en general. Escuchándole pierde una el miedo de golpe, sobre todo el miedo a ser cada día un poco más humanos. El Premio Canarias de Comunicación 2016 no llega caído del cielo, es la suma de cada una de las sillas peligrosas que ha esquivado Pepe y que, como diría Silvio Rodríguez, nos invitan día a día a parar y a salirnos del camino de la verdad. El camino de José Naranjo atesora rostros de colores, historias nunca antes contadas y algunas sonrisas. Pero lo que le hace imprescindible es que puede ver las lágrimas invisibles de personas cuyos llantos no queremos escuchar.

Pregunta: ¿Qué significa el colgante que siempre llevas puesto?

Respuesta: Este collar me lo regaló un amigo que se llama Ousmane Sidibe de Mali, me lo dio la primera vez que fui a Mali en 2012, ya había estado antes, pero fue cuando estallaron los problemas, el golpe de estado… fue de mis primeros amigos allí en Bamako. Ahora está en Brasil trabajando. Es una cruz dagada pero sobre todo es el regalo de un amigo. El último día que estuve en Mali me lo regaló, alguna vez se me ha roto, lo he arreglado y me gusta mucho llevarlo.

P: Lo llevabas anoche cuando te dieron el Premio Canarias 2016 de Comunicación. El Gobierno te ha premiado con la máxima distinción. Tal vez el mismo gobierno que en otro tiempo, con otra corporación hizo oídos sordos a problemas de los que tú escribes como la inmigración. ¿Qué ha pasado para que los políticos vean que es popular el discurso de la integración?

R: Yo no creo que hicieran oídos sordos, yo creo que fue peor. Yo creo que hubo una especie de no incomprensión ante la complejidad del fenómeno y una reacción desde el miedo. Anoche en mi discurso yo hablé mucho del miedo y yo creo que aquí en Canarias durante algunos años oscuros se pensó con el estómago y no con la cabeza. Primero se vendió que los inmigrantes que llegaban aquí venían a quitarnos el trabajo, traían enfermedades, venían a cometer delitos, a violar a nuestras hijas… este tipo de frases se oían, eran moneda corriente en aquella época. Hay que recordar que el Parlamento de Canarias aprobó una resolución para que las patrulleras del ejército obligaran a las pateras a dar media vuelta en alta mar, violando toda la legislación internacional. Actuales miembros del Gobierno de Canarias que entonces eran concejales del Ayuntamiento aprobaron resoluciones en contra de la construcción de centros de acogida en sus respectivos municipios. Con lo cual yo creo que es mucho peor que hacer oídos sordos. No creo que la situación haya cambiado mucho con respecto a los dirigentes, pero sí que creo que la sociedad ha empezado a darse cuenta de muchas cosas, sobre todo gracias al empuje, coraje y determinación de voluntarios, de gente que ha demostrado con su trabajo solidario que no había nada que temer, que son gente que vienen a buscarse la vida igual que nuestros antepasados; canarios que se fueron a Venezuela, Cuba, Argentina… sin contrato, ilegalmente y es lo mismo. Es exactamente igual.

Si la reacción al ébola  hubiera sido diferente, nos hubiéramos ahorrado unos cuantos miles de muertos.

 

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P: Tampoco estamos gestionando muy bien, dirigentes y sociedad civil, dramas como el ébola que parece que da sus últimos coletazos,  o las muertes en el Mediterráneo de familias que huyen de la guerra.

R: Yo creo que el error es pensar que el mundo funciona con compartimentos estancos. Canarias está en un lugar fácilmente reconocible en el mapa, otra cosa es que no queramos entenderlo, pero estamos donde estamos y lo que pasa en África nos afecta, sin duda. Nos afecta la violencia, el terrorismo, las enfermedades… En un mundo cada vez más globalizado, si tenemos una pandemia del nivel del ébola, el primer error de la Comunidad Internacional fue pensar que ese problema se podía aislar. Reaccionaron tarde y mal y cuando comenzaron a destinar fondos para ayudar comenzó la involución de la pandemia. Cuando en una ciudad no hay suficientes centros de tratamiento de ébola y los pacientes mueren en sus casas, eso habla de un contagio permanente. Cuando hubo centros de tratamientos para todos, las cifras de ébola comenzaron a bajar, fue evidente. Si la reacción al ébola  hubiera sido diferente, nos hubiéramos ahorrado unos cuantos miles de muertos.

P: ¿Qué ha sido para ti más difícil de relatar, el drama de la inmigración clandestina o la epidemia del ébola?

R: Cada cosa tiene su complejidad. Quizá la inmigración tiene muchas más aristas porque ahí subyacen problemas sociales, políticos, económicos, historias y proyectos de vida. La epidemia es un momento de la historia y evidentemente al escribir sobre ello debes referirte a los sistemas de salud de algunos países que están muy empobrecidos como Sierra Leona o Liberia que han vivido guerras…Pero es como una foto más de un momento. Sin embargo la inmigración es un problema que en Canarias va a cumplir 20 años, muchos más en otros países y los que quedan porque es un fenómeno que nos va a acompañar y que yo creo que debemos hacer un especial esfuerzo en entender. Ahora mismo que estamos hablando, conocemos una cifra de 700 muertos en el Mediterráneo en una semana y a nadie se el conmueve una pestaña con ese dato. Después del acuerdo con Turquía en Grecia, todos alertaron de que la ruta del Mediterráneo por Italia se iba a intensificar. Sobre todo porque a Libia la hemos dejado hecha un desastre. El Mediterráneo es la fosa común de nuestro tiempo es increíble que no se arbitren medidas en serio y yo no creo que sea tan difícil.

Europa ha fracasado como proyecto de convivencia

P: ¿Qué puede hacer la población civil contra estas catástrofes si no tiene el apoyo de las instituciones para revertir la situación?

R: Primero le reclamaría a la gente que tenga conciencia del problema, hay personas y organizaciones que ya se han ido a ayudar a pie de playa como es el caso de Proactiva Open Arms, Médicos sin Fronteras, Médicos del mundo…, a estas organizaciones debemos apoyarlas. En segundo lugar debemos ordenar los flujos migratorios, los sirios que huyen de la guerra tienen derecho a entrar en Europa, tienen derecho a estar en un lugar seguro, Libia no lo es. Europa debería serlo, pero Europa ha fracasado como proyecto de convivencia y hay que revertir esa situación. Por último debemos forzar a nuestros dirigentes a que hagan las cosas bien y el que lo haga mal pues… afortunadamente vivimos en un sistema donde se puede cambiar a los políticos que lo hacen mal.

P: ¿De qué salud observas que goza el periodismo canario, las condiciones laborales de tus colegas de aquí y la libertad de prensa en el Archipiélago?

R: Hay un deterioro evidente de las condiciones en las que ejercemos nuestro oficio. Por un lado, las redacciones de los medios de comunicación están adelgazando a pasos agigantados, percibo que hay un gusto y una apuesta por la información- show, por la información-espectáculo que rasca en la superficie. Aun hay casos que resisten y gente nueva que está llegando que quiere hacer las cosas de otra manera pero yo percibo que salvo notables excepciones hay un abordaje muy superficial de los temas. Y en cuanto a las condiciones, qué decirte, hay un ERE en camino en El Mundo, lo hubo en El País, en el ABC… Si nos desprendemos de la principal materia prima con la que cuentan los medios de comunicación que son los periodistas, mal asunto porque al final los que están cobran mal y es difícil garantizar que esas personas tengan una dedicación seria en su trabajo. Hoy el periodismo es una cuestión de confianza, hoy gracias a las redes sociales uno se puede construir su propia marca personal, pero la construye en base a la confianza y para ganarse esa confianza hay que disfrutar de una cierta independencia que las actuales condiciones laborales no están permitiendo a los periodistas.

P: ¿Tienes a mitad una historia de Guinea Conakry?

R: Estuve en Guinea Conakry porque allí en el mes de marzo fue, por ahora, el último rebrote de la epidemia del ébola y está todo muy reciente allí en la Guinea forestal. Me interesaba ver el impacto y la huella de la epidemia que allí ha sido muy intensa en una zona muy alejada de la capital y comprobar que todavía hay gente que esta sufriendo el estigma de haber sido enfermo de ébola o ese momento que queda en medio de la emergencia y la retirada de toda la ayuda, quedando solas ante el peligro las estructuras locales, que están muy tocadas… Pero sobre todo, y volvemos a la confianza, eiste el problema de la confianza perdida en los Centros de Salud, ya que en un momento dado fueron los focos de contagio de la epidemia y además porque se extendió el rumor de que la enfermedad fue traída por Occidente, que llevamos la enfermedad para robarle los órganos… En definitiva, gente que no se acaba de creer que el ébola sucedió de verdad.

FOTO: El Mundo.

FOTO: El Mundo.

P: ¿A qué edad te enseñó tu madre a leer?

R: Ella decía que a los cuatro años. A mí me parece un poco pronto pero según ella fui al colegio leyendo. Pero lo que mas recuerdo es que ella fue la persona que me enseñó la curiosidad y esa me parece una de las herramientas mas importantes de la vida en general y de nuestro oficio en particular. Recuerdo que los vendedores de enciclopedias ambulantes paraban en mi casa obligatoriamente porque sabían que mi madre las compraba todas. Ahí fue cuando aprendí a acercarme al mundo, ella me contaba historias. Jugábamos a abrir el atlas, señalar países y a hablar de ellos…

P: ¿Y qué te enseñó tu padre?

R: Yo creo que me enseñó con poco éxito a ser una persona seria (ríe), a respetar los horarios, a ir más o menos bien vestido… yo creo que tuvo más éxito mi madre (ríe). Pero mi padre es un puntal, un apoyo imprescindible en los momentos más complicados, él siempre ha estado ahí. Luego días como el de ayer, que hay un premio o un reconocimiento, le veo como de repente él se dice “jolín pues el chiquillo algo está haciendo”.

 

 

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8 comments

  1. Maravillosa entrevista Gara , creo q ahí está en gran parte la verdadera esencia de Pepe ,y un poquito, del Premio Canarias de Comunicación. Enhorabuena por verlo y saber transmitirlo .

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