La calle que tú me das

noviembre 5, 2017

Tenemos que hablar de Murcia

noviembre 5, 2017
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Tenemos que hablar de Murcia aunque la agenda-setting nos apriete el último botón de la camisa cada mañana. Sin más excusa ni demora, pongamos toda nuestra atención en la lucha histórica de los vecinos de la plataforma Pro Soterramiento. Aunque hoy mismo España se rompa por la derecha, tenemos que hablar de Murcia. Y mientras hablamos de Murcia hablemos de nosotros mismos ya que hablando de Murcia, podremos seguir hablando con esperanza de todo lo demás, de los lugares donde sigue latiendo la lucha que bombea luego a todas las luchas y seguir en pie sin la sensación de pasarnos la vida perdiendo, chocando, gritando, cayendo en la trampa de quienes nos llaman parche, de quienes nos subestiman en público y nos temen en la intimidad.

Los vecinos de las vías se autoinculpan ante la comisaría en solidaridad con los cuatro jóvenes detenidos por las protestas del 3 de octubre en Murcia

El pasado sábado miles de personas llenaban las calles centrales de Madrid con pancartas que rezaban lemas como “La gente por arriba, el tren por abajo”, “soterramiento real” o  “Murcia no se parte”. Esta concentración era la estela de una anterior celebrada en Murcia casi un mes antes, a la que acudieron más de 50000 personas, convirtiéndose, junto con la de la Guerra de Irak en 2003, en la mayor manifestación de la historia de la ciudad.  Si siguiéramos esa pista de concentraciones populares por el soterramiento de las vías de tren en Murcia, nos remontaríamos a 1989.

La lucha de los Treinta Años

Todo empezó a finales de los 80, cuando un grupo de vecinos del sur de la ciudad decidieron ocupar las vías en el barrio de El Rollo y retrasar la salida de un tren en señal de protesta por los peligrosos pasos subterráneos construidos para peatones en esa zona. A partir de aquí diferentes barrios como Santiago el Mayor, Barrio del Carmen, Patiño, San Pío, La Purísima o El Progreso comienzan a darse cuenta de este problema común y es en 1991 cuando crean la Plataforma Pro Soterramiento y con sus demandas, empieza el festival de promesas incumplidas por parte de las diferentes administraciones en el gobierno.

En 1992, los vecinos comienzan a escuchar el rumor de un AVE para Murcia que mejorará las obsoletas comunicaciones ferroviarias que unen Murcia con el resto de España, pero habrá que esperar a 1998 para que el entonces presidente de la región Carlos Collado Mena y el alcalde de la ciudad José Méndez Espino, se comprometan a poner 8000 millones de las antiguas pesetas para soterrar las vías. Aunque los vecinos mostraron entonces a la prensa su alegría y esperanza por las palabras de los populares, aquello nunca se materializó. Pero los años 2001 y 2006 invitaron a soñar. Nuevamente los gobiernos regional y local, esta vez liderados por Ramón Luis Valcárcel y Miguel Ángel Cámara respectivamente, plantearon a los vecinos una serie de acuerdos para un inminente soterramiento total, con un proyecto de ciudad verde y a la altura de las históricas demandas vecinales. Pero también estas promesas fueron a dar de bruces con la cruda realidad que sacudió a todo el país en 2007, cuando la crisis financiera se ensañó de forma especialmente cruel con aquellos territorios donde la especulación urbanística había campado a sus anchas.

Todos los martes del mundo

No obstante, cada martes durante muchos años, los vecinos de la plataforma decidieron concentrarse en señal de protesta. Con la excusa de la crisis unida a todas las anteriores, los murcianos tienen que ver desde el paso a nivel como los años pasan y no hay  rastro del soterramiento pero tampoco del AVE que tenía que haber llegado procedente de Alicante y se para en seco en la provincia vecina. Diez años después, concretamente el pasado mes de mayo, Adif anuncia el AVE para Murcia en 2018 y su correspondiente soterramiento para 2020 asegurando que ambas cosas “ya son una realidad”.

Con el proyecto presupuestado y el compromiso del Ministerio, el gobierno regional y el Ayuntamiento de acometer el soterramiento, tenemos otro problema en Murcia y no es solo que los murcianos hayan atesorado motivos para desconfiar de sus dirigentes.

Murcia y Extremadura son las únicas comunidades autónomas españolas con vías ferroviarias sin electrificar. Las mismas vías desde que la reina Isabel II inaugurara la Estación del Carmen que también era “provisional”

El muro “de la vergüenza”

Comienzan las obras anunciadas por Adif con un problema añadido: hay que mantener una vía provisional en superficie junto a enormes muros de metacrilato y una colosal catenaria de alto voltaje mientras se espera a hacer las obras del “verdadero” soterramiento. Un muro de 9 km de largo y 5 metros de alto que divide Murcia en dos y que supondrá la eliminación de los pasos a nivel  que actualmente sirven de comunicación entre las dos zonas de la ciudad.

Es por eso que 50000 personas se unieron en el corazón de la ciudad para protestar contra la construcción de lo que llaman “el muro de la vergüenza”. Las protestas que le sucedieron durante el mes de octubre,  fue respondida con represión policial. Un Guernica de sordera política desde Cataluña a Murcia con tal de no escuchar lo que quiere decir la gente. El actual alcalde de la ciudad de Murcia, José Ballesta del Partido Popular, ha hablado de intentar convencer a los vecinos en que cesen en su lucha . Treinta años no le han servido para entender que los murcianos no quieren ser convencidos, que ya no saben cómo decirle al gobierno de turno que no va a ser cuando y cómo a ellos y a Adif les venga mejor sino cuando las demandas de hoy y siempre sean escuchadas con respeto. Ya no saben cómo decirles que no les van a pasar por encima.

 

 

 

 

 

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